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Si en años anteriores los glúteos había perdido protagonismo en favor de otras partes de la anatomía femenina, ahora vuelven a ocupar su reinado, abanderado por la retaguardia de la modelo Kim Kardashian y la de la cantante Jennifer López, mujeres que pueden presumir de tener una buena anatomía en esa zona.

Pero esta parte requiere cuidados y tratamientos específicos para combatir la celulitis, las imperfecciones morfológicas o la sequedad.

Los vaivenes hormonales, la vida sedentaria o la falta de hidratación son algunos de los factores que influyen en el deterioro de la belleza de la retaguardia.

Por suerte, existe un amplio abanico de técnicas que ayudan a modelarlo.

Alimentación. La alimentación también juega un papel muy importante. Se debe prescindir de las grasas saturadas, embutidos, bollería industrial, y alcohol.

También se debe controlar la ingesta de hidratos de carbono y productos lácteos enteros. Por el contrario, es necesario aumentar el consumo de frutas y verduras. Las alcachofas y espárragos tienen gran poder diurético, así como el resto de las frutas y verduras.

Según informa Felicidad Carrera (felicidadcarrera.com), al 92 % de sus clientas les preocupa el aspecto de sus glúteos, sobre todo la celulitis, el exceso de grasa y la flacidez.

Teniendo en cuenta estas diferencias morfológicas, Carrera establece una serie de protocolos que combinan tecnología y consejo nutricional, para sacar el mejor partido a la retaguardia según el tipo de glúteo que se tenga.

Redondo. Este tipo de glúteo es muy frecuente en la mujer que tiene tendencia genética a acumular grasa en las caderas, glúteos y piernas, además de presentar en muchos casos celulitis y retención de líquidos.

Carrera recomienda un tratamiento de remodelación corporal que elimina la grasa localizada, reduce el contorno y levanta esa zona. “En algunos casos podría ser necesaria una sesión de mesoterapia con L-carnitina para reducir los depósitos de grasa”, puntualiza la experta.

Doble. Suelen presentarlo mujeres con problemas de celulitis justo debajo de los glúteos. “Una celulitis que va acompañada de ondulaciones que se marcan incluso a través de la ropa”, explica Carrera, quien advierte que con tratamientos anticelulíticos, con aparatología y la aplicación de cavitación, se mejora.

Caída. La flacidez es su mayor problema. Este tipo de glúteos suele verse en mujeres delgadas, con poco tono muscular. “Para mejorar la flacidez es necesario hacer ejercicios específicos que eleven esa zona y recurrir a tratamientos de electroestimulación para mejorar la musculatura”, explica. Letizia Carrera, especialista en nutrición, aconseja a las mujeres con esa zona de su anatomía caída que coman carne magra, pescado y huevos, además de arroz integral, naranjas, manzanas y espinacas para aumentar la masa muscular.

Con forma de corazón. Esta forma de glúteos suele corresponder a mujeres con una anatomía proporcionada. La cintura estrecha y marcada y un glúteo con curvas y respingón.

“Es la forma más deseada, pero hay que seguir una rutina para mantenerla con ejercicio y aparatología, de lo contrario, puede deteriorarse”, asevera la experta.

Cuadrado. Este tipo de retaguardia, que se caracteriza por tener las caderas estrechas y los glúteos planos, es un problema de constitución corporal más complicado de solucionar.

“En nuestro centro, para este tipo de anatomía recomendamos aumentar el volumen muscular combinando ejercicio con una dieta adecuada, o equipos de electroestimulación para ejercitar de un modo más eficaz la musculatura”, concluye la especialista.

 

 

¿Cuál tipo de glúteo tienes?