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 “Las quimioterapias y mi alimentación son costosas. Yo no quiero causar lastima y por eso dejé de darme el tratamiento porque no tenía el dinero”, expresó la joven Maribel Rivas M.

Higüey.- Octubre es el mes del cáncer, y en La Altagracia, es frecuente que una mujer sea secuestrada por esta enfermedad la que resulta desgastante emocional, económicamente y psicológicamente. Maribel Rivas Moreno, higüeyana y ex empleada de casinos en la zona hotelera, narró elCaribe, cómo su vida cambió tras ser diagnosticada con cáncer mamario.

Rivas Moreno, de 36 años de edad, desde hace nueve meses recibió la sorprendente noticia de que un tumor cancerígeno invadía su zona mamaria; detectado por la doctora Félix Valera, en la Clínica Virgilio Cedano de Higüey, quien diagnosticó un nódulo de 4.3 centímetros y de masa dura. Actualmente, visita el Hospital Oncológico Heriberto Peter de Santo Domingo.

La paciente, desesperada y con llanto en su rostro divulgó por medio de  las redes sociales su padecimiento y solicitó ayuda de toda índole y a quien pueda interesarle. Es cuando los medios de comunicación y la sociedad altagraciana se conmueve e inicia un movimiento solidario de la mano de Yeimi Castillo, una joven filántropa dedicada al altruismo de salud; provocándose una voz de alarma como llamado desde el corazón de Rivas.

Antes del diagnostico de  “cáncer de mama”

De sus primeros síntomas explicó que al principio observó brotar “una bolita roja”  en su mama derecha la que por mucho tiempo ignoró por entender que no significaba peligro y por su ajetreado horario de trabajo y las responsabilidades domésticas, las mismas que hoy suspendió tras el descubrimiento de la enfermedad, “yo me vi pérdida, no quería resignarme a la realidad y acudí al psicólogo”.

Antes de padecer cáncer, laboraba de manera normal. Es Madre de una niña de 11 años y un niño de nueve. Con tristeza afirma que, “es una prueba de Dios, tengo mucho miedo por mis dos hijos pequeños. Su abuela paterna es quien los cuida.” Maribel de estatus soltera afirma que no ha sido fácil alejarse de sus hijos y asumir este nuevo reto de la vida.

Respecto al tratamiento confesó que, “las quimioterapias y mi alimentación son costosas. Yo no quiero causar lastima y por eso dejé de darme el tratamiento porque no tenía el dinero”. Agregó que después de cada aplicación de quimioterapias su cuerpo queda débil y sin fuerzas. Al poco tiempo perdió todo su cabello.

Su alimentación basada en carnes blancas como el pavo, pollo, pescado, frutas y vegetales es suministrada por los aportes de amigos, vecinos y personalidades; al igual que políticos, empresarios y gente común que se ha volcado con amor y solidaridad a brindar apoyo, “yo tengo fe de que Dios me va a sanar. Ha enviado ángeles para cuidarme y ayudarme, porque no tenía ni para comer ni pagar mi pasaje cuando viajaba a chequearme a la capital”.

La joven madre indicó que en ocasiones debe alojarse en casa de una amiga o en su defecto, en un hotel de paso, porque en ocasiones es imposible regresar el mismo día por causas del agotamiento, debilidad y el horario de cada sección que ronda de cuatro a cinco horas, y que oscilan por los 10 mil pesos. A pesar de que el medicamento varía. Admitió que sus antiguos compañeros de casinos la han apoyado moral y pecuniariamente, ya que en las cinco primeras invirtió alrededor de 50 mil.

Habló de su familia y dijo que su mamá padece de diabetes e hipertensión y su hermana está embarazada, quienes la apoyan con amor pero también carecen de recursos económicos. Al pueblo le solicitó sus oraciones y aclaró que, “no es solo con dinero que me pueden ayudar, también pueden visitarme. Yeimi es mi ángel que Dios envió para salvarme.” Castillo y sus amigas acompañan a Rivas Moreno a sus consultas.

Finalizó que el tumor va en crecimiento y teme que pueda invadir todo su cuerpo. En ese orden, su doctora Evelin Ruiz, le sugiere mejor alimentación, tratamiento más fuerte, tener las plaquetas en 300, beber jugos y líquidos que la incrementen. En caso de no bajar el tumor, tendrá que extirpar el seno a modo de prevención para que no haga metástasis; y así poder asegurar su vida. “me siento sana por vía de Dios, es una prueba para estar más cerca de su presencia”.

Yeimi Castillo, colaboradora incansable en compañía de hombres y mujeres de La Altagracia, realizarán bazares de comida, venta de tshirt, rifas y otras actividades y recolección de donativos que puedan lucrar a Maribel en su lucha contra el cáncer de seno, que afecta a mujeres y que desde hace una década se incrementa en República Dominicana.

Por Adalgisa Corcino

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Joven padece cáncer de mama y solicita ayuda para quimioterapias