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Conoce todo sobre el autismo

El autismo es un trastorno que evoluciona con atención biomédica

Adriana Mendoza, Especialista en Pediatria y Puericultura y en el Abordaje Biomédico de los Trastornos del Desarrollo, asegura que el 95% de los pacientes con autismo padecen trastornos gastrointestinales que, al tratarse, mejoran notablemente las conductas.

El Día  de Concienciación sobre el Autismo se celebra el 2 de abril de cada año y tiene como finalidad, no  generar comprensión, sino que también es una llamada a la acción. De hecho, el mensaje de este año del Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, dice: “Insto a todas las partes interesadas a participar en la  de los avances prestando apoyo a programas de educación, oportunidades de empleo y otras medidas que ayuden a hacer realidad nuestro ideal común de un mundo más inclusivo”.

Es por eso que la doctora venezolana Adriana Mendoza, certificada en Tratamiento Biomédico para los Trastornos del Espectro Autista, Hiperactividad y Déficit de Atención en Costa Rica, ha tomado la iniciativa de difundir el mensaje de cómo los pacientes que atienden su trastorno desde el sistema gastrointestinal pueden llegar a tener una evolución notable en su desarrollo natural como seres humanos.

La recomendación principal de Mendoza es que no se puede dejar de lado la parte biomédica, porque entonces la evolución del paciente no va a ser tan favorable. Una de las causas del autismo es la intoxicación por metales pesados, como por ejemplo plomo, mercurio y aluminio.

Estos son los principales minerales que comúnmente los médicos encuentran en los exámenes de laboratorio. Lo primero que se debe hacer luego de un diagnóstico oportuno es, entonces, desintoxicar al paciente para sanar al intestino de esa falla gastrointestinal severa que han adquirido por intoxicación ambiental, vacunas, alimentos, entre otros elementos genéticos y ambientales que han contribuido a su condición.

Todos los pacientes, dice la doctora Mendoza, deben evaluarse desde el punto de vista gastrointestinal siempre de la mano con gastroenterólogo, porque ya el 95% de los pacientes está científicamente demostrado que tienen alteraciones en su sistema gastrointestinal. Esto conlleva a la mala administración y deglución, y por lo tanto estos alimentos llegan al sistema nervioso central y lo intoxican. Como la comida para ellos actúa como opioide en el sistema nervioso central, esta mala alimentación genera la inatención, la alta tolerancia al dolor, estigmas que son muy característicos en ellos como correr en puntillas, el aleteo, el caminar sin sentido, los gritos, la autoestimulación que puede ser tocar algo, golpearse.

Parte de la desinformación que hay en torno al autismo se debe a que las madres no saben cómo actuar frente a una de las más importantes señales de alarma, que se produce cuando se dan cuenta de que hay algo en la conducta de su hijo que no está normal. En ese caso, lo más importante es acudir a las personas que estén especializadas en el área porque no todos los pediatras están capacitados para evaluar a los niños con autismo. También es imprescindible asistir a la terapia con el especialista adecuado. No todos los psicólogos están capacitados para hacer una evaluación que dé el diagnóstico correcto. Para más información: @AprendeAutismoen Twitter. NP

Otros Artículos recientes

Todos unidos por el autismo en el día mundial de la concienciación sobre el autismo

Hoy se celebra el día mundial de la concienciación sobre el autismo.

Mejorar las condiciones de vida de las personas que viven con autismo debe ser una prioridad social. Por ello, la Fundación Manos Unidas por Autismo conmemorará el Día Mundial de la Concienciación de esta enfermedad con varias actividades.

El programa iniciará con el lanzamiento de globos de color azul en su local. El color azul se ha transformado en un símbolo del autismo porque representa lo que viven a diario las familias y personas con autismo, ese color tiene la peculiaridad de pasar por una tonalidad brillante como el mar en un día de verano y otras veces tornarse oscuro como un mar en tempestad. Cada caso es único, es una manera de visualizar lo que le sucede a las personas y familias que se encuentran recorriendo este camino que día a día presenta muchos desafíos, manifiesta Odile Villavizar, presidenta de la fundación.

Más acciones
El 2 de abril se estará llevando a cabo una campaña simultánea en varias plazas comerciales de la ciudad con el nombre de “¿Sabes tú qué es el autismo?”. Como parte de esta se distribuirán volantes informativos a los presentes y se ofrecerá información sobre el trastorno del espectro autista para lograr la integración en todos los ámbitos de la sociedad de estos seres especiales. También en esa misma semana se realizará en el local de la fundación un reconocimiento para todas las entidades y personalidades que apoyaron para que la construcción del local de la fundación fuera posible. Y el 13 de abril habrá una actividad familiar para los niños de la entidad  en el área infantil del Club Banreservas.

“Como en años anteriores diversas instituciones estatales iluminarán la fachada de sus oficinas con el color azul como una forma de promover la integración social de la población, invitan a vestirse de azul este día, para apoyar a las familias que viven con esta condición”, afirmó Villavizar.

-¿Qué importancia tiene en el autismo el diagnóstico precoz?

-Muchísima. Ahora hasta los 18 meses no existen herramientas para que un profesional lo reconozca cuando aparece. Pero es a partir de entonces cuando puede haber indicios por el primer lenguaje y las primeras interacciones. Un niño autista no se relaciona con su entorno como lo hacen los demás, suele tener juegos y un lenguaje repetitivos. Trata los juguetes como si fueran objetos, colocándolos de forma lineal o en torre, los trata de manera automática y no imaginativa. Es entonces cuando surge en los padres las primeras dudas sobre si ocurre algo extraño y es importante en ese momento la detección precoz.

-¿Tiene el autismo diferentes niveles?

-Sí, existen diferentes grados. No es un trastorno que afecte por igual a todos, no existe un patrón igual a seguir en todos los casos. Imagina una curva en la que en el margen izquierdo están las personas menos afectadas, aquellas que poseen las habilidades sociales menos perjudicadas, así como su comunicación y la interacción con otras personas. En el centro de la curva se encontrarían aquellos un poco más afectados en sus habilidades sociales, mientras que en lado derecho estarían los más gravemente afectados. Esta última es la imagen que tiene la sociedad de todos los autistas, cuando en realidad son minoría.

-¿Qué les ofrece la asociación a los padres que se encuentran con esta situación?

-La asociación les tiende la mano y les ofrece un tratamiento especializado en logopedia y psicología hasta los seis años. Después el tratamiento se enfoca ya más bien a nivel grupal. Es importante su formación porque son los primeros educadores. Pero también es esencial la formación en este campo de la comunidad educativa, con una labor desde la asociación hacia ella de acercamiento y concienciación para mostrarles cómo trabajar con estos niños porque no todos los profesionales de la educación conocen qué es el autismo. En este sentido, existe un enlace directo con Educación y hace cinco años se creó la figura del coordinador en espectro autista.

-¿Cuántas personas hay afectadas por el trastorno del autismo?

-Los estudios que se han hecho indican que uno de cada 200 nacidos son autistas, lo que revela una tendencia altísima. Es un trastorno que se puede desarrollar a lo largo de toda la vida, no necesariamente en la infancia. Y no todos acuden a servicios para recibir tratamientos, sino que algunos luchan con el espectro autista ellos solos con su familia. La población que habitualmente acude a recibir tratamiento son los más gravemente afectados. Pero es importante que un autista tenga un seguimiento y orientación psicológica durante toda su vida porque no se cura, pero el tratamiento favorece que esa persona tenga una mayor calidad de vida.

Fuente: http://www.ideal.es/jaen/v/20140402/jaen/imagen-tiene-gente-persona-20140402.html y listin.com.do

La contaminación aumenta el riesgo de autismo

¿Pueden algunos factores externos como la contaminación o la alimentación influir en problemas neurológicos como el autismo? Una nueva investigación ha demostrado que la exposición a la contaminación ambiental aumenta el riesgo de Trastorno del Espectro Autista (TEA) entre quienes tienen una predisposición genética. Se trata de un problema que sufren aproximadamente uno de cada 88 niños en Estados Unidos. 

El TEA es una discapacidad del desarrollo neurológica caracterizada por problemas en la interacción social, la comunicación y la repetición de comportamientos. Este problema es altamente heredable y, sin duda, es un factor esencial en la ecuación  de la enfermedad. Sin embargo, este estudio ha comprobado la importancia de otros factores. En palabras de Daniel B. Campbell, autor principal del estudio, “esta es la primera demostración de una interacción específica entre un factor genético de riesgo muy establecido y un factor ambiental que contribuyen de manera independiente al riesgo de autismo”, apunta. 

Para llegar a este vínculo los investigadores analizaron 408 casos de niños entre 2 y 5 años con riesgos genéticos de autismo infantil. Gracias a un análisis de sangre determinaron que 252 de ellos cumplían los criterios para sufrir TEA. Posteriormente analizaron las mediciones de la calidad del aire en las últimas residencias de los niños y midieron la cantidad de tráfico cercano.

El estudio, titulado “Trastorno del Espectro Autista: interacción de la polución del aire con el gen de la tirosina quinasa del receptor MET” será publicado en la edición de enero del próximo año de la revista especializada Epidemiology.

Las primeras señales del autismo

El autismo se «anuncia» en los primeros meses de vida

Los bebés con autismo no siguen su entorno con la vista a partir del 2 o 3 mes

El autismo parece anunciarse en los niños entre los dos y seis primeros meses de edad. Así lo cree un equipo de investigadores del Marcus Autism Center del Hospital Infantil de Atlanta y de la Emory University School of Medicine identificar, en EE.UU. que aseguran que dichas señales se puede identificar antes de los seis meses gracias a una tecnología de seguimiento ocular capaz de medir la forma en la que los niños ven y responden a las señales sociales.

Los investigadores evaluaron mediante esta tecnología a un grupo de 59 bebés desde su nacimiento y aquellos que fueron diagnósticados de autismo mostraron una disminución de la atención en los ojos mayor que el resto ya desde los dos meses de edad. El estudio, que se publica en Nature, ha seguido a dos grupos de recién nacidos: uno con mayor riesgo de trastornos del espectro autista, debido a que tenían ya un hermano mayor con este enfermedad, lo que lo multiplica hasta casi por 20, y otro con un riesgo menor, con familiares de primer, segundo y tercer grado diagnosticados de autismo.

La relevancia del trabajo radica en que se ha podido controlar a los niños desde su nacimiento y durante los primeros seis meses. «Gracias a ello, hemos sido capaces de recopilar grandes cantidades de datosmucho antes de que los síntomas puedan observarse», apunta Warren Jones, autor principal del estudio. A los 3 años de edad, un equipo médico confirmó los diagnosticos y los investigadores entonces analizaron las diferencias que existían entre los diagnosticados y los que no. Y lo que encontraron fue sorprendente.

Sorprendente
«Vimos una disminución constante en la atención de sus ojos hacia otras personas ya desde el segundo mes y hasta el año de vida en aquellos niños que posteriormente fueron diagnosticados de autismo», explica el investigador Ami Klin, director del Centro de Autismo Marcus. Y dichas diferencias eran evidentes incluso en los primeros 6 meses de vida, lo que tiene profundas implicaciones para su tratamiento. «En primer lugar, estos resultados ponen de manifiesto que existen diferencias medibles e identificables presentes ya antes de los 6 meses de edad. Además, lo que se observa es una disminución en la capacidad de observación de los ojos con el tiempo, en lugar de una ausencia absoluta desde el principio. Ambos factores tienen el potencial de cambiar dramáticamente las posibilidades de estrategias futura para una intervención temprana».

Ahora bien, advierten, lo que ha visto en este trabajo no es posible verlo a «simple vista», sino que requiere una tecnología especializada y mediciones repetidas del desarrollo del niño a lo largo del mes. Por ello, los padres no podrían determinar si su hijo tiene esta alteración y no deben «preocuparse si su bebé no le mira a los ojos a cada momento», asegura Jones.

Explorar el entorno

Antes de que puedan gatear o caminar, los niños exploran el mundo de forma intensa a través de su mirada y así ven las caras, cuerpos y objetos, y también los ojos de otras personas. Esta exploración es una proceso natural y necesario del desarrollo infantil y por el que se establecen las bases para el crecimiento del cerebro.

Este trabajo es clave porque revela nuevos y desconocidos datos sobre el desarrollo temprano de esta discapacidad social. Porque aunque los resultados muestran que la atención a los ojos de los demás ya está disminuyendo desde el segundo o sexto mes en los lactantes diagnosticados posteriomente con autismo, lo cierto es que la atención a los ojos de los demás no parece estar totalmente ausente. Los investigadores especulan que si se logra identificar a los bebés a esta edad temprana se podrían plantear intervenciones que podrían reforzar los niveles de contacto visual que todavía permanecen presentes en los bebés. No hay que olvidar, afirman, que el contacto visual juega un papel clave en la interacción social y en el desarrollo, y en que en el estudio, aquellos bebés cuyos niveles de contacto visual disminuían con mayor rapidez también eran los que estaban presentaban un autismo más grave. Esta diferencia en el desarrollo temprano también ofrece a los investigadores una idea clave para futuros estudios.

«La genética del autismo han demostrado ser muy compleja. Cientos de genes pueden estar involucrados y cada uno juega un modesto papel en una pequeña fracción de casos, y contribuyen al riesgo de diferentes maneras en distintas personas», comenta Jones para quien estos datos revelan una forma en la que la diversidad genética puede convertirse en incapacidad en fases muy tempranas de la vida. «Nuestro siguiente paso será ampliar estos estudios con más niños y combinar nuestras medidas de seguimiento ocular con las medidas de la expresión génica y del cerebro crecimiento» .

Desarrollan método para la detección precoz del autismo

Los investigadores Elizabeth Torres y Jorge José, de origen cubano y mexicano, respectivamente, han desarrollado un método para detectar el autismo en los primeros años de vida, según publica este miércoles la revista "Frontiers in Neuroscience".

"Con esta investigación tratamos de desarrollar métodos que miden con precisión los patrones de movimiento de niños para determinar si son autistas", y el tipo de autismo, dijo a Efe Torres, neurocientífica de la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey).

Hasta ahora el diagnóstico, usualmente a los tres años, se hace de forma subjetiva a partir de preguntas a los padres sobre la conducta del niño, y el descubrimiento abre la puerta para diagnosticar el autismo a temprana edad y comenzar el tratamiento.

Torres y José colocaron sensores en los brazos de 36 autistas de edades entre 3 y 26 años, algunos con algún nivel de comunicación, y sus movimientos fueron registrados en una computadora, confirmando "sin error" el diagnóstico que se había hecho y su nivel de desarrollo.

En el estudio, financiado con una beca de la Fundación Nacional de Ciencia de EE.UU. y desarrollado en el laboratorio de la Universidad de Rutgers, también hubo un grupo de control de 42 personas desde tres a 60 años, que no tenían autismo, para tener un punto de referencia.

"El sensor determinó cuantitativamente con los movimientos, y sin error, lo que se había confirmado" de antemano, que los niños eran autistas, según destacó Torres, que estudió en la Universidad de La Habana y emigró a EE.UU. a los 20 años.

Destacó que a base de observar los movimientos, que en los niños autistas no están conectados con la intención de esa acción, descubrieron que la edad es un componente importante en el diagnóstico.

"Vimos que autistas de 12 ó 16 años e incluso de 25 tenían los patrones de movimiento de un niño normal de tres. O sea que el sistema sensorial motor no maduró, se quedó estancado y no interpreta el mundo externo igual que nosotros", explicó.

José, doctor por la Universidad Autónoma de México (UNAM), destacó que "el gran descubrimiento es que hay evidencia de la manera como se mueven los niños que nos puede decir cuál es el grado de habilidad cognitiva que tienen comparado con los niños normales y en general, qué tan autistas son".

"Esto no existía antes. Es la primera vez que se tiene una medida cuantitativa para el autismo que no depende de la observación", dijo José, y explicó que en la intensidad de los movimientos no voluntarios "está la clave para identificar y medir el autismo".

Agregó que se pudo medir ese movimiento no voluntario, por ejemplo, en el acto de regresar el brazo a su posición original luego de haberlo levantado para agarrar un objeto o tocar una pantalla, como hicieron los niños.

"Lo que encontramos fue que el movimiento de los niños con autismo es mucho más irregular", indicó.

El investigador explicó que los autistas no pasan por la transición de un niño normal, que va desarrollando sus movimientos según crece hasta tener control y poder anticipar lo que va a hacer.

Torres agregó que "nunca se habían relacionado los movimientos con el autismo porque se ha definido el síndrome como algo cognitivo, social. Nosotros lo que hemos hecho es enfatizar en la importancia del sistema en conjunto, del cerebro y el cuerpo".

El estudio se hizo en niños de tres años pero Torres destacó con satisfacción que se puede utilizar la misma tecnología en un recién nacido, porque a esa edad "ya tiene movimientos espontáneos, tiene reflejos" y poco a poco "comienzan a explorar su ambiente, a alcanzar cosas".

Fuente: EFE.

Jacob Barnett, el Albert Einstein con autismo estudia un doctorado en física cuántica

Jacob Barnett fue diagnosticado con autismo grave con apenas 2 años y los expertos dijeron que tal vez nunca podría leer o atarse los zapatos. A sus 14 años, el joven Barnett estudia un doctorado en física cuántica.

La mente brillante de este niño prodigio de Indiana, Estados Unidos, estuvo a punto de perderse en una enfermedad a la que a menudo los padres no saben cómo hacer frente.

Desde que fue diagnosticado, Jacob Barnett - Jake, para los amigos- no volvió a hablar.

Fueron largas las horas que pasaba Jacob en casa rodeado de expertos en educación especial que le guiaban en una suerte de terapia interminable con estrictos ejercicios, centrados en desarrollar sus habilidades más básicas, para sacar al niño de lo que se creía era una enfermedad que le marcaría toda la vida.

"Cuando Jacob volvió a hablar, lo hizo en cuatro idiomas", aseguró su madre, Kristine Barnett en una entrevista con la BBC.

Entonces, Barnett ya se había dado cuenta del talento especial de su hijo.

Desde pequeño, cuenta Kristine Barnett, "memorizaba cada calle de las ciudades donde íbamos de viaje y luego recreaba los planos en el suelo de nuestra casa con bastoncillos".

"Jacob memorizaba cada calle de las ciudades donde íbamos de viaje y luego recreaba los planos en el suelo de nuestra casa con bastoncillos"

Kristine Barnett, madre de Jacob.

Recitar de carrerilla el alfabeto de principio a fin -incluido de la Z a la A- o dibujar patrones matemáticos en el suelo con una cuerda eran ejercicios de lo más común para Jacob Barnett, que se entrenaba en el silencio del autismo.

Una vez superó la barrera del habla a los 4 años, Jacob comenzó un sobresaliente aprendizaje que lo llevaría a la Universidad con apenas 11 años.

Un año después ya recibía un sueldo como investigador de física cuántica y ayudaba a alumnos de la Universidad en sus trabajos como "profesor adjunto".

Ahora, a sus 14 años, este estudiante de la Universidad de Indiana está cursando un doctorado en física cuántica "de la mano de su tutor", como concreta el joven a la BBC.

Criar a un genio

Jacob Barnett y su madre

La madre del niño prodigio, Kristine Barnett, recoge su historia en un libro en el que cuenta las dificultades y los espectaculares descubrimientos por los que ha pasado desde que su hijo fue diagnosticado con autismo moderado, casi grave.

Las noticias fueron devastadoras para la familia.

Como dijo al programa de televisión BBC Breakfast, en un principio tuvo dificultades para encontrar la educación adecuada para Jacob.

Tras lidiar con terapeutas diariamente, Kristine Barnett decidió ocuparse de la educación de su hijo y prepararle para entrar a la escuela con otros niños: se habían olvidado de proporcionarle una niñez como la de los demás.

"¿Por qué nos empeñábamos en 'arreglar' a Jacob? Cada vez se encerraba más en sí mismo, se acurrucaba entre libros en los rincones de la casa y ya no jugaba con sus amigos", apuntó la madre.

El secreto para ayudarle a brillar fue centrarse en los aspectos positivos de Jacob y permitir al niño hacer lo que mejor sabía: llenar el suelo y las paredes de modelos matemáticos.

"Sólo rodeando a los niños de amor y de lo que les gusta se podrá sacar lo mejor de ellos"

Kristine Barnett, madre de Jacob

Jacob sabía lo que hacía. "Para mí, aquellos patrones tenían mucho sentido".

Fue su madre la primera en darse cuenta del diamante en bruto que tenía en casa.

"Salimos un día a ver las estrellas. Nos tumbamos sobre el techo del auto, escuchando jazz, y pasamos un tiempo madre e hijo fabuloso. Meses después, fuimos a un planetario local y Jacob alzó la mano para responder a todas las preguntas que un profesor hacía a un grupo de alumnos. Eran conceptos complejos de física que un niño de 3 años y medio no alcanza a comprender", apuntó.

"El problema planteado en aquella clase era trivial", dijo mientras reía nervioso.

Cuando cumplió los 8 años, la obsesión por el Universo le había invadido hasta el punto que comenzó a ir a clases en la Universidad. Se sentaba en la última fila, en silencio, pero no podía evitar responder a todas las preguntas del profesor. No fallaba una.

Para Kristine Barnett, que supo manejar la mente extraordinaria de Jacob y lidiar con su enfermedad, todos los niños "tienen un don especial".

Lo mejor, dice, es saber rodearlos de "muchosidad" que ella lo atribuye a una gran cantidad de cosas que el niño o la niña adoren -música, arte... "Sólo así se podrá sacar lo mejor de ellos".

Los expertos aseguran que Jacob Barnett, quien quiere dedicar su vida a la Física, tiene un coeficiente intelectual superior al de Albert Einstein y lo señalan como posible futuro ganador del premio Nobel por su teoría original sobre astrofísica, que desarrolló con 12 años, una edad en la que los intereses de un joven están siempre fuera de las aulas.

 

El Autismo es el trastorno con menor presencia en internet

La Fundación Orange ha presentado el ‘Informe sobre el autismo en Internet‘ de 2010, que revela la menor presencia ‘on line’  (en internet) del autismo respecto a otros trastornos, como el síndrome de Down y el Parkinson, en la red en idioma castellano.

El informe, elaborado por la consultora Oerreeme, ha analizado los 41.193 impactos online sobre el autismo que hubo en 2010 (entre medios ‘on line’ y blogs españoles, foros y redes sociales) y los ha comparado con los impactos que tuvieron el síndrome de Down, el Parkinson y el Alzheimer, según ha informado la fundación.

En este sentido, señala que en España hay aproximadamente:

300.000 personas con autismo,
35.000 personas con síndrome de Down,
150.000 con Parkinson y
800.000 con Alzheimer.

Sin embargo, afirma que la presencia ‘on line’ de cada uno de ellos no es proporcional a su peso demográfico, siendo el autismo el que posee un desequilibrio mayor, con tan sólo 14 impactos ‘on line’ por cada 100 personas, seguido del Alzheimer, con 16 impactos, el Parkinson, con 28 y el síndrome de Down, con 162.

Finalmente, explica que “el síndrome de Down es el que mayor presencia y conversación ‘on line’ genera en comparación con el número de personas afectadas (74 por ciento)”. “En último lugar se sitúa el autismo, cuyo peso ‘on line’ respecto al número de personas que sufren este trastorno tan sólo representa el 6 por ciento del total”.

La Mision del Sitio Comunidad Social SoloAutismo es que todos Juntos ayudemos a llevar a conocer a mas personas en el mundo el tema del autismo, entre mas personas estemos involucradas en este tema, mas y mejores informados estaremos, se cruzaran mas y mejores ideas mas y mejores comentarios y por consecuencia estaremos mejor preparados cada dia para enfrentarlo.

Los autistas utilizan el cerebro de forma diferente

 

Las personas con autismo desarrollan más la zona que controla la información visual, explican científicos de Canadá.

Uno de los principales objetivos de médicos y científicos con respecto al autismo es lograr que las personas que viven con esta condición puedan integrarse sin problemas a la sociedad, especialistas de la Universidad de Montreal pueden aportar datos útiles sobre el tema.

En un estudio que acaban de publicar, descubrieron que las personas con autismo utilizan el cerebro de forma distinta. Esto, señalan, podría ser la clave que explique porque personas con autismo suelen tener capacidades extraordinarias para recordar y dibujar objetos en detalle.

Los especialistas trabajaron en la recolección de datos durante 15 años y concluyeron que el cerebro de las personas con autismo se organiza de una forma diferente al del resto de los individuos.

Los resultados de la investigación, que se publicaron en Human Brian Mapping, señalan que las zonas cerebrales que controlan la información visual están más desarrolladas en los autistas, mientras que las zonas que determinan la toma de decisiones y la planificación, tienen menos capacidad.

Este resultado, podría ser un avance concreto en la forma en que se puede enseñar a leer y escribir a los autistas, comentó el Dr. Laurent Mottron, quien dirigió el estudio.

El especialista dice que por tendencia se suele pensar que el autismo es una forma de desorganización, pero lo que descubrieron es que reorganiza de una manera diferente.

La Dra. Christine Ecker, Otra experta en el tema, quien trabaja en el Instituto de Psiquiatría del King’s College de Londres, destaca el valor del estudio: “Nos ayuda a entender el comportamiento de las personas con autismo”, porque esta condición no debe verse sólo como un trastorno de dificultades conductuales, también puede asociarse con una habilidad en particular”.

Carol Povey, de la Sociedad Nacional de Autismo del Reino Unido, dice que mientras más información se tenga sobre el proceso sensorial del autismo se beneficiarán  más personas con la condición, sus familias y los profesionales de la salud podrán trabajar en el desarrollo de estrategias para facilitar la vida diaria.

Fuente Original: SuMedico.com

El autismo no es una enfermedad


Crítico de algunas teorías sobre el autismo, el belga Theo Peeters fue invitado a Colombia.

Theo Peeters (Bélgica, 1943) es reconocido hoy como uno de los mayores expertos en autismo. Fundó el Center for Training Professionals in Autism (Centro para la formación de profesionales en autismo), situado en la ciudad belga de Antwerp, y ha escrito libros sobre el tema.

Según él, se interesó en el autismo, hace unos 40 años, por una “injusticia social”. “En ese momento, se sospechaba que los padres eran los causantes del autismo y cuando hablaba con ellos, sólo veía a personas desesperadas en la búsqueda de ayuda para sus hijos -dice-. Después, me di cuenta de que las personas con autismo viven en un mundo que no comprenden y yo tenía ganas de entender mejor eso”.

Los trastornos en el desarrollo asociados al autismo son uno de los grandes enigmas para la medicina, según la ONU. Aunque persisten grandes problemas para diagnosticarla, y en Colombia no hay cifras exactas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que puede haber 21 autistas por cada 10.000 niños. En 1988, se hablaba de un niño con autismo por cada 10.000.

Crítico de varias de las teorías que giran en torno a las causas del autismo y al tratamiento que se necesita, Peeters habló con EL TIEMPO sobre el tema cuando visitó Bogotá, para participar en un seminario sobre autismo organizado por la Fundación Rompiendo Barreras.

Usted no es médico y no es psiquiatra. ¿De dónde surge el interés por el autismo?

Estudié filosofía y literatura, después hice dos maestrías en neurolingüística y comunicaciones humanas y me gané una beca para estar más de un año en un programa de Estado, en Carolina del Norte (Estados Unidos), dedicado a personas con autismo. Me interesé en el autismo por una injusticia social hace unos 40 años, porque en ese momento se sospechaba que los padres causaban el autismo y cuando hablaba con ellos, sólo veía a personas desesperadas en la búsqueda de ayuda para sus hijos.

La segunda motivación fue un poco más literaria, si se quiere. Yo enseñaba literatura y veía que la soledad era un tema muy importante para muchos autores, y cuando leía sobre autismo pensaba que ellos eran seres muy solos en el mundo, pero también que había algo en nosotros, porque las personas con autismo viven en un mundo que no comprenden. Yo tenía muchas ganas de estudiar mejor eso.

Teniendo en cuenta que son varias las definiciones que existen, ¿para usted qué es el autismo?

Debo comenzar por aclarar un malentendido: mucha gente cree que el autismo es una enfermedad y eso no es cierto. Las personas con autismo tratan las informaciones de manera diferente, piensan diferente. En estos momentos se habla del espectro del autismo, en el que puede haber gente con una deficiencia mental severa y también personas, en el extremo opuesto, que tienen una inteligencia muy elevada. En ese espectro nos movemos. En todos esos casos se trata de autismo, lo que hay que ver es si viene ligado a una inteligencia muy superior o a una muy baja.

Y para explicarlo, me gusta hablar también del espectro de la normalidad. Es decir, dentro de las personas que no tienen autismo, las que llamamos normales, encontramos unas muy inteligentes y otras con una deficiencia mental. Para saber qué es el autismo hay que hablar, sobre todo, de la tríada, porque existen tres factores que encontramos en todas las personas con autismo: las dificultades para la comprensión social, los problemas relativos a la comunicación y el lenguaje y el hecho de que esas personas tienen una imaginación diferente. Además, sólo hasta hace poco, unos 10 años, se descubrió que hay personas que tienen una inteligencia muy elevada, pero diferente a la nuestra, que representa el tipo de autismo puro y que también es conocido como Síndrome de Asperger*.

Entonces, ¿en qué momento estamos de la comprensión del autismo?

Cuando una persona es zurda o ciega, eso no es una enfermedad. Eso representa una especificidad. Es verdad que algunas personas con autismo tienen dificultades graves para interactuar y comunicarse, pero no por eso se puede hablar de enfermedad. Ahora estamos en una fase de transición en la comprensión del autismo, así lo veo yo. Es un periodo en que las personas comprenden cada vez más que el autismo no es una enfermedad y que alguien puede, eso sí, llegar a enfermarse mucho cuando vive en una sociedad que no se adapta al autismo ni lo comprende. Lo que quiero decir es que hay personas con autismo que pueden sufrir de depresión o de otras enfermedades por la sociedad en la que viven. Esas son las consecuencias.

Uno de los mayores problemas, por lo menos aquí en Colombia, es que una persona con autismo se puede tardar muchos años en ser diagnosticada…

Eso depende del país. En Europa se han hecho progresos muy grandes en el diagnóstico del autismo. Los Países Bajos, los países escandinavos y el Reino Unido son un ejemplo de eso. En el sur de Europa eso se ve un poco menos, pero incluso en Italia y en España se han hecho grandes progresos. Aunque también debo decir que nosotros todavía tenemos problemas en el diagnóstico de los adultos con Síndrome de Asperger, porque dentro de ellos hay personas que son muy inteligentes y eso no es inmediatamente asociado con el autismo. Hay profesores de universidad, médicos, presidentes de multinacionales que un día descubren que tienen autismo, en combinación con una inteligencia muy elevada.

¿Cree que el autismo tiene su origen en un problema cerebral y genético o en el entorno?

En el entorno, nunca. En ningún caso se puede decir que la causa del autismo sea el ambiente en que vivimos. En estos momentos se acepta que, en todos los casos, el autismo tiene un origen biológico, orgánico, y que también hay una gran influencia genética y hereditaria. En las personas con autismo encontramos anomalías en múltiples partes del cerebro. Es triste que haya médicos y psiquiatras que piensen que el autismo tiene causas ambientales o psicológicas. Hace décadas se sospechaba que los papás tenían la culpa de que sus hijos tuvieran autismo, y esa es la página más oscura en la historia del autismo.

Si las personas con autismo no son conscientes de su condición, e incluso algunas tienen una inteligencia superior al promedio y habilidades especiales que nosotros no tenemos, ¿por qué tratar de arreglar un problema que ni saben que tienen?

El problema está en nosotros. Yo cada vez me intereso más por el lado ético del autismo y estoy convencido de que el problema, para una persona con autismo en la sociedad actual, es que nosotros, los que somos llamados normales, sufrimos de un enorme complejo de superioridad cultural, pensamos que tenemos un estándar de calidad de vida que todo el mundo debe seguir, porque de otra manera la gente no sería normal. Eso sí que es una enfermedad, o un pensamiento enfermo, en todo caso.

Casi nadie sabe cómo tratar a los autistas y cómo actuar con ellos…

Es cierto. Si uno comprende el autismo, si uno tiene formación en eso, se pueden hacer muchísimas cosas para ayudar a las personas con autismo. Por ejemplo, se puede desarrollar un sistema de comunicación no verbal para los que tienen un nivel muy bajo de inteligencia en ese espectro. Hay que adaptar el entorno para que las personas con autismo entiendan mejor lo que pasa y los Estados deben poder desarrollar proyectos educativos individualizados para ellas, pero eso no se hace casi en ninguna parte. La calidad de vida de una persona con autismo depende más del nivel de comprensión de la sociedad sobre su condición que de los esfuerzos que haga para ser como nosotros.

¿Y qué pueden hacer los padres de las personas con autismo?

Ellos son los más importantes: son la clave. Pero los padres son, muy frecuentemente, maltratados en los sistemas de salud de muchos países. Pienso que deberían tener la oportunidad de recibir formación gratuita para comprender mejor el autismo, porque, en el largo plazo, la felicidad de las personas con autismo dependerá más de la comprensión del autismo por parte de los padres que por parte de los profesionales. Por ejemplo, en la región de Flandes, en Bélgica, el Estado subvenciona la formación para los padres de personas con autismo, es gratis. Es muy importante que eso se logre en otros países, porque los padres son la clave de la solución.

¿Cree en el uso de terapias con música y aromas para ayudar a personas con autismo?

Todo lo que sea agradable para una persona con autismo funciona, pero a nada de eso hay que llamarlo terapia, porque esa palabra está más asociada con la recuperación, con la cura de un mal que, como ya le dije, yo creo que no existe. Sabemos que la mayoría de las personas con autismo ama escuchar música, porque esa es una de las pocas informaciones que tocan directamente al cerebro y que no son decodificadas, así que es una información muy fácil de digerir para personas autistas. Nosotros utilizamos mucha música, pero a eso no le decimos musicoterapia ni hablamos de hipoterapia cuando aprenden a montar a caballo.

* (Forma de autismo en la que la persona desarrolla su inteligencia y su lenguaje de acuerdo con su edad, pero tiene dificultad para interactuar socialmente y se torna demasiado concentrado en un solo tema, ignorando todo lo demás).

Fuente: ElTiempo.com

¿Se hereda el autismo?

Las mujeres que han sufrido abuso físico, emocional o sexual en la infancia, y los hombres que han sido padres a edades avanzadas son más propensos a tener hijos y nietos con autismo, según dos estudios que se publican en JAMA Psychiatry.

El primero de ellos, realizado en la Escuela de Salud Pública de Harvard (EE.UU.) señala que las mujeres que experimentaron abusos más graves durante su infancia tenían entre 3,5 veces más de tener un hijo con autismo que las que no fueron víctimas de abusos. «Este estudio identifica un factor de riesgo para el autismo completamente nuevo», subraya Andrea Roberts, autor el trabajo. En su opinión, habrá que estudiar cómo la experiencia de una mujer de abuso se asocia con autismo en los hijos, lo que puede ayudar a comprender mejor las causas del autismo e identificar los factores de riesgo prevenibles.

Los investigadores han analizado datos de más de 50.000 mujeres que participaron en el II Nurses Health Study y han descubierto que no era sólo la mujer expuesta a los niveles más graves de abusos las que tenían un mayor riesgo de tener un niño con autismo, sino también un gran número de mujeres que sufrieron abusos menos graves. Los expertos creen que estos resultados sugieren que el abuso infantil no sólo es muy perjudicial para la persona que lo experimenta directamente sino que también puede aumentar el riesgo de serias discapacidades en la siguiente generación.

Factores de riesgo

En un análisis más exhaustivo, el equipo analizó nueve factores de riesgo relacionados con el embarazo para ver si estaban asociados con un mayor riesgo de tener un niño con autismo en las mujeres que sufrieron abusos cuando eran niñas. Estos factores, entre ellos riesgo de diabetes gestacional, preeclampsia y tabaco, han sido previamente asociado con una mayor probabilidad de tener un niño con autismo. Así, los investigadores encontraron que las mujeres que habían sufrido abusos cuando eran pequeñas tenían un riesgo más alto para cada uno de los factores de riesgo relacionados con el embarazo que se examinaron. Sorprendentemente, sin embargo, estos representaron sólo el 7% del aumento de probabilidad de tener un niño con autismo entre las mujeres que fueron abusadas.

Dado que estos factores representan tan poco en la asociación entre la experiencia de la madre de los abusos y el riesgo de autismo en sus hijos, los autores especulan que otros factores pueden estar implicados. Una posibilidad, a su juicio, es que efectos a largo plazo del abuso en los sistemas biológicos de la mujer, tales como el sistema inmunológico y el de respuesta al estrés, son responsables del aumento de la probabilidad de tener un niño con autismo, por lo que hacen falta más investigaciones para dilucidar los mecanismos implicados en el enlace entre los abusos en la infancia y tener descendencia con autismo.

«El abuso infantil se asocia con una amplia gama de problemas de salud de la persona que la experimenta, incluidos los resultados de salud mental, como la depresión y la ansiedad, y los resultados de salud física como la obesidad y las enfermedades pulmonares. Nuestra investigación sugiere que los efectos del abuso infantil también pueden pasarse a través de las generaciones», afirma el autor principal, Marc Weisskopf.

Padres cincuentones

En el otro trabajo, un equipo del Instituto de Psiquiatría del Kings College de Londres (Reino Unido), del Instituto Karolinska (Suecia) y el Instituto del Cerebro de Queensland (Australia) han detectado que los hombres que tienen hijos a edades más avanzadas son más propensos a tener nietos con autismo en comparación con los abuelos más jóvenes. Según sus autores, es la primera vez que un estudio demuestra que los factores de riesgo para el autismo pueden acumularse durante generaciones.

A partir de los registros nacionales suecos, los investigadores identificaron 5.936 individuos con autismo y 30.923 controles sanos nacidos en Suecia desde 1932, con datos completos sobre la edad de los abuelos maternos y paternos así como la reproducción y los detalles de cualquier diagnóstico psiquiátrico. El estudio encontró que el riesgo de autismo en los nietos es mayor cuanto más elevada es la edad del abuelo en el momento en que nació su hijo o hija.

Así, los hombres que tenían una hija cuando habían cumplido los 50 años o más eran 1,79 veces más propensos a que uno de sus nietos desarrollara autismo. Aquellos que tenían un hijo a la edad de 50 años o más eran 1,67 veces más propensos a un nieto con autismo, en comparación con los hombres que tenían hijos cuando rondaban los 20-24 años.

Avi Reichenberg, coautor del artículo explica: «Tendemos a pensar en términos del aquí y ahora cuando se habla de los efectos del medio ambiente en nuestro genoma. Por primera vez en la psiquiatría se muestra que el estilo de vida del padre y abuelo puede afectar a su descendencia. Esto no significa que usted no debe tener hijos si su padre era viejo cuando le tuvo, porque mientras que el riesgo se incrementa, aún es pequeño. Sin embargo, el hallazgos son importantes para comprender la compleja forma en que el autismo se desarrolla», concluye el investigador. En este sentido, Emma Frans, del Instituto Karolinska agrega: «Sabemos por estudios previos que la edad paterna es un factor de riesgo para el autismo. Este estudio va más allá y sugiere que la edad avanzada de abuelos es también un factor de riesgo para el autismo, lo que indica que los factores de riesgo para el autismo pueden acumularse a través de las generaciones».

Fuente: http://www.abc.es

Tipos de autismo

Autismo típico

Se le conoce como “autismo típico”,  “autismo clásico” o “autismo de Kanner” al trastorno que es más común dentro de las categorías del autismo. Este trastorno se manifiesta antes de los tres años y se caracteriza por una alteración en las interacciones sociales, la comunicación y el juego imaginativo. 

Cada caso de autismo es único y no puede ser visto como un grupo de características que serán iguales en cada paciente. Sin embargo, hay algunas características que son particularmente comunes a la hora de manifestarse la condición:

  • Deficiencias en el desarrollo del lenguaje
  • Ausencia de la mirada conjunto – no miran a los ojos a nadie
  • Movimientos esterotipados y repetitivos
  • Falta de intención para comunicarse
  • Rechazo a tener contacto físico con los padres o cuidador primario
  • Reacción adversa a las vacunas
  • Pérdida de destrezas adquiridas
  • Rabietas
  • Apego a la rutina y estructura

Trastorno generalizado del desarrollo no especializado

El Trastorno generalizado del desarrollo no especializado también es conocido como “autismo atípico” ya que el diagnóstico se realiza cuando no se cumple con los criterios para un diagnóstico específico, pero hay una alteración severa y generalizada en algunas de las áreas o comportamientos que caracterizan los distintos tipos de autismo. Generalmente se presenta después de los tres años de edad.

La diferencia entre el autismo típico y el atípico estriba en que para que un paciente sea diagnosticado con el primero debe presentar seis o más características de autismo y para el segundo es cuando el paciente presenta menos de seis de esas características.

Algunas de las características más comunes de este tipo de autismo son:

  • Falta de interacción social
  • Dificultad para comunicarse
  • Aislamiento
  • Rabietas
  • Comportamiento restrictivo, estereotipado y repetitivo
  • Rechazo a tener contacto físico con los padres o cuidador primario
  • Dificultad para entender el lenguaje simbólico

Trastorno Rett

El trastorno Rett ocurre mayormente en féminas, aunque los varones no están exentos y se manifiesta entre el primer y cuarto año de vida. El desarrollo de la paciente se da de forma normal y luego comienza la pérdida de destrezas previamente adquiridas, tales como, el uso funcional de las manos el cual es reemplazado por un movimiento repetitivo de éstas.

Algunas de las características más comunes de este tipo de autismo son:

  • Pérdida total de destrezas adquiridas
  • Crecimiento retardado
  • Caminar en la punta de los pies
  • Caminan con las piernas muy separadas
  • Apego a la rutina y la estructura
  • Problemas del sueño
  • Rechinar o crujir los dientes
  • Dificultad para masticar
  • Convulsiones
  • Dificultad para respirar

Trastorno Desintegrativo infantil

El trastorno desintegrativo infantil también es conocido como “Síndrome de Heller” y se caracteriza porque el desarrollo del paciente se da de una forma completamente normal, seguido por una regresión dramática que se da entre los 3 y 10 años de edad y provoca una pérdida significativa de las destrezas previamente adquiridas en el área del lenguaje, social y en las habilidades motrices.

Algunas de las características más comunes de este tipo de autismo son:

  • Hiperactividad
  • Ansiedad
  • Pérdida de funciones extremadamente generalizada
  • Pérdida de la capacidad de progresión
  • Rabietas
  • Pérdida del control de esfínteres
  • Falta de interés por el entorno
  • Movimientos estereotipados
  • Deterioro de la comunicación e interacción social

Síndrome Asperger

El Síndrome Asperger es la parte más moderada y con mayor grado de funcionamiento de lo que se conoce como el espectro del autismo. Este síndrome se caracteriza por una alteración en las interacciones sociales y un interés por las actividades restringidas, y en él existen disfunciones en tres amplios aspectos del desarrollo: relaciones y habilidades sociales, uso del lenguaje, características del comportamiento relacionado con rasgos repetitivos o perseverantes, así como una intensa pero limitada gama de intereses. No existe un retraso clínicamente significativo en las capacidades de habla y lenguaje, y la puntuación en pruebas de cociente intelectual es promedio o sobre el promedio.

En mayo de 2013, el trastorno de Asperger será eliminado del DSM-5, manual de la Asociación Médica de Psiquiatría, y que es la guía que utilizan los médicos para el diagnóstico y tratamiento de las condiciones de salud mental. A partir de esa fecha, las personas con Asperger, serán conocidas como “autistas con un alto nivel de funcionamiento”, según el doctor Nicolás Linares, psicólogo con maestría y doctorado en patología del lenguaje y quien dirige el Instituto Filius, un centro de investigación de la Universidad de Puerto Rico. La eliminación de la categoría de Asperger del espectro del Autismo, ha creado dudas y oposición de varios grupos. En esta nueva guía, el autismo será medido por niveles de severidad dentro de una  gran categoría de desordenes en el espectro del autismo.

Algunas de las características más comunes de este tipo de autismo son:

  • Falta de socialización
  • Dificultad para hacer amigos
  • Dificultad para relacionarse con sus pares
  • Falta de contacto visual
  • Problemas para comprender el lenguaje no verbal
  • Desarrollo normal del lenguaje pero tienen un tono de voz particular, como con entonación o ritmo.
  • Muestran interés obsesivo por ciertos temas

¿Qué es el Autismo? [ Video ]

El autismo es un trastorno neurológico que se manifiesta en los primeros tres años de vida y que afecta el desarrollo de la comunicación, de la interacción social y de la conducta del paciente, además, afecta su ejecución y participación en el juego, actividades de vida diaria y académicas. Mientras más temprano es diagnosticado, mayores probabilidades hay de que el niño pueda lograr comunicarse,  desarrollar destrezas de interacción social y que disminuyan las conductas de reto.

Hay algunas personas con autismo que tienden a tener conductas repetitivas y rutinarias, pero este comportamiento no se presenta en todos los pacientes. La respuesta a los cambios es muy pobre en algunos casos y se identifican con las estructuras que tienen alrededor, por lo que hacer alteraciones a esas estructuras, les resulta en un proceso altamente traumático.

En estos momentos se desconoce a ciencia cierta cuál es el origen del autismo, aunque se habla de que la condición tiene una base genética y de que probablemente, hay factores ambientales que de alguna manera detonan mutaciones en el desarrollo del sistema nervioso central, en las primeras etapas del desarrollo durante el proceso del embarazo.

Para esta condición no existe cura pero la intervención temprana redunda en una mejor calidad de vida para estos niños y en un mejoramiento considerable de su conducta.

Estos pacientes tienen que recibir tratamientos de distintos profesionales de la salud, y la comunicación entre esos galenos es imperativa ya que redundará en beneficio para el paciente. De esa gama de profesionales, hay tres que son los que deben hacer el diagnóstico: un patólogo del habla y lenguaje, un terapista ocupacional y un sicólogo, ya que el autismo es una condición que se diagnostica por conducta observable y no mediante una prueba biológica.

El siquiatra Leo Kanner, describió en el 1943 a los niños con esta condición como unos que no tenían contacto con las personas, que estaba ensimismados y reflejaban soledad emocional. Kanner no fue el primer médico en observar estas características, pero sí fue el primero en diferenciar la condición de la esquizofrenia.

¿Qué causa el Autismo?

Los científicos no están seguros sobre la causa del autismo, pero es probable que tanto la genética como el entorno jueguen un papel en esto. Los investigadores han identificado diversos genes asociados con este trastorno.

Estudios sobre personas con autismo han encontrado irregularidades en varias regiones del cerebro. Otros estudios sugieren que la gente con autismo tiene niveles anormales de serotonina o algún otro neurotransmisor en el cerebro.

Estas anormalidades sugieren que el autismo podría resultar de la interrupción del desarrollo normal del cerebro en una etapa temprana del desarrollo fetal, causado por defectos en los genes que controlan el crecimiento del cerebro y que regulan el modo en que las neuronas se comunican entre ellas. Si bien estos hallazgos son prometedores, sólo son preliminares y requieren de estudios adicionales. La teoría de que las conductas de los padres son responsables del autismo ha sido refutada.

¿Cuántas personas padecen de Autismo?

Hasta hace poco, existía poca información relacionada con el número de niños en Estados Unidos que pudieran estar afectados. Muchas personas en general están preocupadas de que las tasas están aumentando. De acuerdo al Centro de Control de Enfermedades en Estados Unidos, uno de cada 150 niño tiene autismo.

¿Qué papel juega el factor hereditario?

Estudios recientes sugieren enfáticamente que algunas personas tienen una predisposición genética al autismo. En familias con un niño autista, el riesgo de tener un segundo niño con el mismo trastorno es, aproximadamente, un 5 por ciento, o 1 en 20.  Este porcentaje es más elevado que el riesgo que corre la población en general. Los investigadores están buscando pistas acerca de qué genes contribuyen a este aumento en la susceptibilidad.  En algunos casos, los padres y otros parientes de un niño autista muestran alteraciones leves en sus destrezas sociales y de la comunicación, o caen en conductas repetitivas. La evidencia también sugiere que algunos trastornos emocionales, tales como la enfermedad bipolar, ocurren con más frecuencia que el promedio en las familias de personas con autismo.

¿Las vacunas en la niñez contribuyen al Autismo?

Hay sospechas de que las vacunas de la niñez incluyendo la vacuna contra el sarampión / paperas / rubéola, causan autismo. Algunos padres de niños con autismo sospechan que esta vacuna, administrada alrededor de los 15 meses de edad, contribuye al autismo porque los niños a veces comienzan a demostrar síntomas del autismo durante el tiempo en que fueron vacunados. Es probable que esta sea la edad que comúnmente comienzan a aparecer los síntomas, aunque el niño no haya sido vacunado. Otra razón por la cual se sospecha que las vacunas de la niñez juegan un papel en el autismo es que, hasta recientemente, contenían un preservativo llamado “thimerosal” que contenía mercurio. Mientras que dosis altas de ciertas formas de mercurio pueden afectar el desarrollo cerebral, los estudios sugieren que “thimerosal” no lo contiene.

 

Fuente: primerahora y soloautismo